La sociedad silenciosa*

Dom, 07/01/2018 - 19:31 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
10-9-2008
 
 
¡A nadie parece inquietar la escandalosa manipulación de contenidos que lleva a cabo desde hace mucho tiempo la Agencia del Estado Andina! Destaca titulares cuando sus editores así consideran que las noticias merecen ese privilegio y disimula y esconde el contenido para otorgar parciales según la ocasión. Ayer, esa entidad y por consiguiente el 95% de los medios limeños, omitieron mañosamente que la presea otorgada al jefe del Ejército chileno en Chorrillos era la que lleva el nombre de Francisco Bolognesi en su máximo grado. Tuvo El Mercurio de Chile que dar el panorama completo. La sociedad silenciosa no dice nada.
 
Como han transcurrido dos días del inexplicable hecho, por el cual en una circunscripción en la que reposan los huesos de miles de pasados y “repasados” por las armas del ejército invasor chileno el 13 de enero de 1881 y la ceremonia a cargo de los sucesores uniformados de esos infortunados hombres de armas, en Perú como es tradicional la sociedad silenciosa se rinde ante sus miedos de información y otorga el repugnante manto del olvido. ¿Es así de mayúsculo el divorcio entre el peruano y su historia?
 
Si el protocolo y los planes del Estado mayor y del gobierno, temas ultra-secretísimos porque no existen y si los hay son de inconfesable entreguismo, obligan a gestos hay la imperiosa necesidad de saber cuándo se lleva a cabo la premiación en Santiago, la misma capital sureña que en 1812 registrara el paso triunfal y de desfile de las armas peruanas enviadas por el virrey de turno a poner orden a sangre y fuego, hecho olvidado y que narra con su habitual profundidad el maestro Vicente Ugarte del Pino, nieto del héroe de 1879, Vicente Ugarte y Lovón. Do ut des. Sigo insistiendo ¿no pudo buscarse un lugar distinto y señalar otra clase de presea que no lleve el nombre de un caído en Arica. Los militares peruanos necesitan recordar que no fueron los hunos, caribeños o manchurianas las tropas que tuvieron en frente, sino chilenas y esta es una simple evocación digna de la historia.
 
La sociedad silenciosa se distrae en una memoria de límites ruines porque los extiende al plazo de apenas diez años. Ubica como pretexto a un pobre diablo nipón que regaló el país con privatizaciones y concesiones con nombre propio y con las que se hicieron multimillonarios muchos sinverguenzas que hoy ocupan puestos de alto nivel en la burocracia, ministerios, prensa, etc. Eunuca y malhadada, la sociedad silenciosa se refocila y retoza con miserias, evita los grandes temas del debate nacional y repite monsergas de hace 40 años. ¡Cómo si la historia no castigara a quienes no aprenden de sus errores! ¡Y hoy vamos camino al abismo desorientado porque ningún alud de efímeras coyunturas económicas nos va a sacar del fondo sucio de trampas y cohechos que una vez consumados sólo entran en erupción en millones de quejas. Y de resignación, letanía que fue inventada aquí.
 
Hay algunas taras enquistadas en el alma peruana. Se cree que la diplomacia y las relaciones exteriores sólo pueden ser coto de caza exclusivos de los saltimbanquis de Torre Tagle. Pero en 187 años se han encargado de dar serias muestras de un enfermizo e irreductible derrotismo y capacidad de fracasos. El vulgo piensa en el fútbol cuando tiene en Cancillería a una de las instituciones más viles de toda la historia republicana. Cuanto hace lo impulsa bajo el designio avieso de perder. ¿No haría mejor García Belaunde, en lugar de meterse a cuitas políticas, en explicar qué están haciendo en La Haya? ¡A otro perro con el cuento del secretismo y la discreción! Hicieron lo mismo con el tratado de 1873 con Bolivia y Chile, Brasil y Estados Unidos lo conocieron desde el mismo instante de su firma y sin embargo de aquello los muy bobos permitieron que Perú fuera arrastrado a la guerra de invasión que Chile protagonizó en 1879. La sociedad silenciosa y sus historiadores de plástico han hecho el resto maquillando a sus parientes y tornando héroes en no pocos casos a traidores repulsivos.
 
La sociedad silenciosa tiene pandillas intelectuales castradas porque sólo “producen” al tintineo de los cheques direccionados para tal o cual orientación. Sólo hay protestas de sesgo y con los amigotes que tienen que estar inscritos, de lo contrario “no existen”, no son “visibilizados” como reza la huachafería de nuevo cuño que imponen prestidigitadores inanes y entonces el mundo sigue girando en torno a la nada. Y la nada es eso simplemente, nada, entelequia, armazón de juguete, maire maire, cabellicos que se lleva el aire.
 
¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!
 
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!
 
¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
 
¡Sólo el talento salvará al Perú!
 
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*Publicado originalmente en la Red Voltaire el 10-9-2008 http://www.voltairenet.org/article158013.html