AG miseria de un destructor

Dom, 09/02/2018 - 19:53 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
3-9-2018
 

Hasta cuando Víctor Raúl Haya de la Torre vivió, los apristas poseían un patrimonio indiscutible: la honradez. Las ovejas negras eran contadas con los dedos de la mano y carecían de cualquier influencia o liderazgo. Con sus yerros, alianzas, pactos temporales, el Apra podía exhibir su ética y moral a prueba de pícaros y rateros.
 
Las multitudes vitoreaban a sus adalides y les guardaban fraternal cariño porque la identificación tenía una génesis en la lucha política, desde las prisiones y deportaciones y en el sacrificio de sus mártires obreros y campesinos desde 1930.
 
Hasta el 2 de agosto de 1979 fecha que registra el deceso de Haya de la Torre.
 
En octubre de ese año el Apra escoge al peor candidato a la presidencia para las elecciones de 1980: Armando Villanueva. Motorizando una maquinaria inescrupulosa que accionó todos los resortes con ese propósito estuvo AG. Belaunde ganó el comicio por más de 600 mil votos. Y el Partido que en la Constituyente había abarcado todo el país con un triunfo electoral resonante con Víctor Raúl a la cabeza en 1978, se redujo a Lambayeque, La Libertad y Cajamarca.
 
¿Quién logró después de su presidencia entre 1985-1990, largo túnel de aventuras irresponsables y voluntarismos absurdos, que a los apristas se los tildara –a todos- de deshonestos y ladrones? ¿No fue AG?
 
Y ¿qué ocurrió entre 2006 y 2011 en su segunda presidencia cuyo origen, según Lourdes Flores, se catapultó en mesa? ¿No es cierto acaso que ningún alanista –y mucho menos AG- ha contestado en torno al entreguista Memorándum de Entendimiento Aéreo firmado el 2011 con Chile y que ya ha causado daños por más de 5 mil millones de dólares al Perú?
 
Todos guardan silencio cómplice: prensa, alanistas del cogollo (los que quedan y saben que sus hojas de vida, comisiones y negocios, están registrados documentariamente); alanistas de oposición (que hoy pretenden distanciarse de su complicidad con el cabecilla de la organización) y ¿por qué tanta felonía?
 
Nótese cómo “destaca” la prensa el mensaje de AG, el destructor, y que anuncia que reconstruirá al Apra. Las dictaduras sangrientas y persecuciones no lograron reducir al Partido a los niveles de miseria electoral que el año 2016 ya descendía a 5.8% con ayuda soterrada. ¿Qué va a reconstruir un depredador natural?
 
Aludir a la derecha, de la que fue AG acomedido amigo o al comunismo, es repetir una monserga de muy baja estofa. Las claudicaciones ideológicas y programáticas entre 1985-1990 y 2006-2011, no requieren ayuda de nadie para mostrar su acción perversa.
 
Los jóvenes que vitorean acríticamente a AG deberían saber que la política no sólo es una ciencia sino una actividad en que los valores morales requieren ser preservados con inflexible conducta. Recibir propinas y premios, estímulos pasajeros y lisonjas sólo es mercenarismo oscurantista.
 
¿Qué horizonte tiene AG más allá de su megalómana ambición destructiva? ¡Nada!
 
Hasta la miseria tiene lados aún más miserables. Y Perú recordará a AG por su acción letal contra un Partido que fue inspiración de multitudes y heroísmo genuino.
 
De sus presidencias se seleccionará el largo rosario de sucesos sospechosos que pulverizaron a la organización aprista.